jueves, septiembre 03, 2009

Empresarios, dirigentes y productores agropecuarios

Ante el conflicto de público conocimiento y que a mi criterio ha permitido desnudar muchos aspectos que merecen un tratamiento responsable y especial, tengo el deseo de expresar algunos pensamientos que por estos días circulan por mi mente.
Me ha conmovido en lo mas profundo observar el movimiento generado por la protesta donde actores de diferentes clases sociales se han unido para manifestar su deseo de un país mejor.
Productores agropecuarios, dirigentes empresarios, docentes y alumnos, amas de casa y nosotros, los obreros, todos juntos unidos (por una causa justa que nadie jamás podrá cuestionar) y en una bien denominada pueblada que seguramente será recordada con el paso de los años.
Motiva esta consideración la obligación de pedirles que cuando finalice este conflicto porque no tengo duda que eso sucederá no olviden el apoyo de lo obreros.
En mi caso particular, diariamente me esfuerzo trabajando para llevar el pan a mi casa, para educar a mis hijos y para hacer frente a obligaciones y principalmente para alimentar el sueño de una mejor calidad de vida.
Entiendo que lo que digo no es ajeno a otros cientos de empleados de esta comunidad quienes comprenden y comparten este sacrificio y que en muchos casos no son recompensados como se merecen.
Creo que nadie jamás podrá poner en discusión lo legítimo de este reclamo de los productores y que evidentemente afecta a todos los elabores de la cadena productiva de nuestro querido país. Solo deseo que quienes no son recompensados como se merecen por magros sueldos, sueldos en negro o bien otras situaciones que todos sabemos que existen obtengan por parte de sus superiores, empresarios, dirigentes, productores, transportistas, contratistas y de cualquier actividad; el respeto, consideración y por sobre todas las cosas, la justa compensación por su compromiso y responsabilidad puesta de manifiesto con el trabajo que realizan y por apoyar este justo reclamo que se lleva adelante.
No nos olviden, nosotros también merecemos una vida digna, con felicidad y la esperanza de crecer como miembros de un país que sueña con días mejores.
Resulta difícil, a la vez que preocupante, no saber hasta que momento este conflicto va a perdurar. Entristece no comprender con claridad como haremos para afrontar las dificultades que se nos presentan a diario y que seguramente se nos presentarán en el corto, mediano y largo plazo.
Queridos amigos, en estos tiempos donde pareciese no haber distinciones entre dirigentes y dirigidos, empresarios y obreros, donde todos tiramos para un mismo lado y aunamos criterios y esfuerzos en la búsqueda incesante de la solución tan ansiada, vuelvo a pedirles con todo respeto que no olviden a los obreros, por favor no nos olviden; juntos y con dignidad, todo será mejor.
Con el campo, por el pueblo y con el firme deseo de un país mejor.
Alejandro Grazziotto
DNI: 22.122.931

martes, mayo 26, 2009

¿Son o se hacen?

Este es un país que se quiebra y se ríe de sí mismo y de su propia historia, un país que se violenta culturalmente, se agrede y se pierde el respeto a sí mismo. A través de una farandulización y banalización permanente, hay una ruptura de todo un pacto de valores, y no sólo en la TV basura, sino en los programas periodísticos, que despliegan un lenguaje procaz de una violencia insultante para el oyente. Todos aparecen como cómplices de un pacto de degradación cultural, de memoria y de identidad.Palabras de Nicolás Casullo entrevistado por Página 12.

En "La palabra amenazada" de Ivonne Bordelois. Recomendado.